DE TARDE
Madre ya dijo que me quedara,
ya habló de que me sentara otra vez y me quedara.
Madre dijo que no importaba nada otro poco de siesta.
Madre dijo que podía permanecer mirando la lluvia
el tiempo que quisiera,
y podía quedar sentado mirando sus manos y sus ojos.
"Me dés el pedazo de pan y las uvas
y el beso de la noche"
Madre quería que yo lo repitiera hasta que se ajaran las rosas de septiembre.
Hasta que todos los demás estén dormidos.
Y ya sólo quedara la lluvia y el farol detrás de la ventana
deletreando las hojas amarillas.
No quería que dejara morir a las paredes de puro viejas,
ni quería que yo dejara a las paredes,
ni que mis pasos sonaran en el final tan de silencio,
ni mirar tanto tiempo a la ventana.
Madre se estaba salpicando
de la última campana
que suena cuando se inclinan las campanillas todas, por la noche.
Mientras pasa
el pastor,
mientras se esconde la última hormiga en el agujero del jardín.
De El encerrado, 1956
PORQUE es de noche y puedo estar perdido,
y es bien de noche y no recuerdo ya cuándo pudo amanecer
ni cuándo esta llanura fue la primera, ni cómo fue el comenzar su paso,
ni desde cuándo el corazón está, de tanto caminarla,
tan distante de todo lo que pudiera amar.
Esta llanura que a veces también está cansada y tiene hundido un poco el
corazón,
y es de noche cruzándola, y es de noche cayendo y tropezando,
y es de noche también y siempre y siempre,
tan lejos de la yerba, del río,
de las voces más acostumbradas.
Yo algunas veces digo que me lleve desde antes que canta el primer pájaro
la luz se nos detiene y queda libre el corazón de todo,
allí donde es posible desnudarse la voz
antes que el sol de nuevo nos arrastre a lo oscuro,
antes de que me alce de nuevo a la tristeza.
Que me lleve donde pueda hundir mi frente en los helechos
hasta acercar mis labios al arroyo,
hasta que mi amor sea la más sencilla de las cosas
y conozca de nuevo mi alegría.
Porque es de noche y puedo estar perdido en esta gran llanura tan humana.
De La Yerba, 1959
LA CASA
YA sé que estas paredes están en carne viva;
entro en la casa, sin llamar, sin dar mi nombre: es mía.
Entro y me siento y nacen mis palabras,
(las que no habían nacido todavía).
Por la ventana entra una lluvia de voces y de sombras,
entra una procesión de pasos y cansancio.
Y las paredes suben y se abrazan y se juntan y tiemblan,
y sueñan con ser bocas y corazón.
Y sueñan con gritar cuando las roza el aire.
La casa tiene voces guardadas, tiene tiempo guardado en los pasillos,
huele a palabra oída, huele a un corazón
que se ha quedado un día escondido
y se encuentra entre la ropa usada.
La casa compartida es la que habla.
La que tiene un silencio poblado y una carne que se agranda
y que crece y se habita a sí misma…
Mientras está la tarde asomada al balcón,
y el campo ha empezado a alejarse, y viene el aire solo
y se agranda la casa desde dentro,
se desmide de cuerpo, se hace día y se hace compartible
la luz, la voz, el aire… como si fuera amor,
como si en las paredes se estuviera
pintando amor con tiza y corazones grandes.
De La Yerba, 1959
RITUAL DE LAS MÚSICAS
(Este poema es de 1970. No está incluido en ningún poemario. Lo incluyo ahora porque había perdido hasta hoy el manuscrito.)
Sábado, 21 de Julio, 9 noche
IGLESIA DE SAN JUSTO
Concierto de Música de Cámara
INTEGRAL DE SONATAS PARA VIOLA DE GAMBA Y CLAVE
DE JUAN SEBASTIAN BACH (16 85-1750)
Sonata en sol mayor, BMW 1027
Adagio
Allegro ma non tropo
Andante
Allegro moderato
Anoche no dormí y puede que esta noche tampoco pegue ojo
quizá unos vinos luego a la salida pero será imposible tengo miedo al insomnio
es cuando toso más fuertemente vomito vuelvo a acostarme leo
salgo al cuarto de estar escribo versos tristes y estoy harto
espero fuera a que la gente entre tengo ganas de hablar
ha refrescado no me estorbará el chal no es necesario llevar el coche
los de siempre pregunto
dos cruces dos millones ciento cuarenta muertos
quiero besarte verte desnuda espera no tardo nada
si tomo la pastilla para dormir mañana no doy golpe
este café es mejor el cordero es magnífico pregunto
indago por todos los vecinos no pasa nada
sólo cosa de nervios
anoche no dormí y tengo miedo
a que me den las tantas odiando febrilmente en el sofá
llorando como un tonto frente a un whisky fumando y escribiendo
cartas versos y ataduras
a este sábado
21 de julio 9 noche Iglesia de San Justo
Sonata en Re mayor BMW 1028
Adagio
Allegro
Andante
Allegro
Qué bien alimentados por pechos de madres leoninas fondonas
y un poco ya pellejas sobre los huesos duros con bastones de mando
derrames de ternura de llanto y cuentos infantiles
cómo insultan cómo apedrean cómo triunfan cómo gritan
y cómo humanamente comprenden y corrigen a los que solamente somos hombres
detrás de los refajos maternales detrás de los ojos complacidos de la historia
(son su mejor producto)
y cómo se liberan de las náuseas de las humillaciones del quebranto
después de vomitar me he tumbado en la cama boca arriba
hace calor y quiero que alguien cante a mi lado
o que me cuente un montón de mentiras o me bese en la frente
porque de veras creo que tengo mucha fiebre
qué duros con las manos qué duros con los ojos y los dientes
y qué inútil dureza para la arcilla blanda y temerosa
Cómo no estar alegre por tan grande dureza que hace casas escuelas hospitales
da trabajo reparte escapularios derrama su poder a manos llenas
su aplastante justicia a manos llenas
Entra la luz del alba blanquecina en delgadas rendijas por la ventana abierta
estoy cansado duermo sin alguien que me cante o que me cuente
un montón de mentiras
Recercadas de Diego Ortiz (1510- se ignora la fecha de su muerte y se pone
este signo "?")
se aplaude me aplaudo nos aplaudimos todos
y nos vamos
es posible que hubiera amor por detrás de las tardes colegiales
junto a los charcos demos gracias
por todas las palabras que dijimos
en la arboleda viendo pasar el río
verdiazul de noviembre.
Cuando veo
casa de días largos
cama
mesa
silla
mantel
desperdigado
jardín
columna
muro
cuando veo
De Cantos de San Millán, 1977
Ha quedado la ruina intacta
levantamos lejos
nuestras nuevas ciudades
ay, pero no arrancamos
el jacinto del escombro a tiempo
ni salvamos la silla de mimbre
y por eso volvemos
llanto a llanto
a remover cenizas
De Cantos de San Millán, 1977
Yo me sentaba ahora en el pretil del puente
porque aquel año no abrieron las ventanas
era muy caro ahora mantener otra casa
y también ocurría
que ahora
NO
De Cantos de San Millán, 1977
.
Si
de perdidas fechas
y de olvidos
ahora voy a tratar
referencias a cirios
y a otras perversiones
transmitidas
por tradición manual
o si me es tan difícil
la falta de memoria
no puedo despreciar aun tus encantos
aunque resulten signos de mi muerte.
De En una decadencia de hermosura, 1982
Tú nómbralo
y más distante
dilo
alárgalo diciéndolo
como sombra azulada
del castaño
casi mimbre
ajado por la lluvia
hoyado por la ausencia
enfermizo silencio
asesínalo
ya ni en qué tapia
recuérdalo orillado
Luego
suena profundo el pájaro
reténlo entre las ramas
hoja a hoja
brillantes cicatrices
y ojos mansos
Tú nómbralo en silencio
mas recuerda
si equívoca distancia
De Porque todo es como es y así es como es, 1982
HONFLEUR
Ahora comienza a envejecer la hija de Marilyn Monroe;
es decir, olvidaos del pequeño futuro.
Me debo preparar para la vuelta
porque se ve la noche
llegando desde El Havre.
Se derrumba Deauville
y se me escapa la arena entre las manos.
Se alejan los caballos por el riel de luna.
Y el estuario, abajo, se repite
con la constancia de mis torpes ojos
por retener algunas lejanías mitológicas.
Granada, otoño de 1986
Tú y yo seguiremos la cósmica
chismosa cháchara continua
sobre los infinitos mundos
que hemos ido habitando.
Y no sé si sigues escuchándome
y yo sigo oyendo lo que dices
o las palabras se encargan, ellas solas,
de hablarse.
De Diez poemas sobre el silencio, 1989
Antes que llegue a ser invierno, ahora
que están llegando las primeras lluvias
y el río por las tardes alborota
los pilares del puente,
antes que se disequen las palabras,
deja tu pecho dormir sobre los labios,
deja dormir tu pubis, tus muslos en la yerba,
en este antiguo hayedo
donde empiezan las hojas a caerse.
De Diez poemas sobre el silencio, 1989
Prólogo
La corriente de aire que entra por las junturas
de las puertas encristaladas del alto balcón
cuando amarillea la herrumbre de la barandilla
con la luz vesperal a pesar de las cortinas
de raso azul y de los volanderos visillos
tan turgentes que se entremueven por detrás
de tu espalda mientras sigues leyendo en el
sillón ajado un libro publicado hace cien años
que nadie había leído desde entonces y nadie
va a leer en lo que resta hasta la próxima
generación
puede herirte el costado
y entonces te marchitas
te duermes
cuando se rompe diciembre en mil pedazos
tan usurpador.
De Tiempo variable, 1997
En un sólo día
cambiaron los muebles, las alfombras
trasladaron los libros
dejaron vacías las paredes.
Me quedé quieto
para que no se rompiera nada
al olvidarlo.
De Tiempo variable, 1997
La verdad es que uno quisiera venir de lejos,
venir de lo acabado,
doblar la esquina
y llegar a lo que aún nace
a orillas del otoño.
No contar nada.
De Tiempo variable, 1997
EPÍLOGO
Buenas tardes a todos.
Cuando este papel amarillee
o cuando se atasque el lavabo con los cabellos largos
se hará la respiración un poco fatigosa,
temblarán los tallos, refrescará, como siempre.
El silencio sonó como el cristal de un búcaro
y las palabras se retiraron cuando las palomas.
De Tiempo variable, 1997
Recuerdo a las palabras
reptando por la yerba
en verano.
Tú dabas de comer a los pájaros
migas de pan con leche.
Yo arañaba
pacientemente
la corteza oscura del árbol.
El cielo era
un profundo púrpura
cuando nos daban de beber
los dioses.
De Novedades, 1997
Pongo derecho el marco,
cada libro en su sitio,
por orden de temas y de autores
como te gusta que haga
y los papeles viejos en el cesto
para llevarlos después al reciclaje
los botes de pintura
cerrados y en dos filas,
el tablero y
los pinceles, los lápices, las plumas
como en un orden de combate antiguo.
Echo la cortina para que
no entre ningún sol,
ningún día, ninguna noche nunca.
De Novedades, 1997
Día 10 de Agosto
Quiero quedarme así, solo, lejano
J. A. Valente
Qué ajeno a este coro de días y de culpas
qué lejano el color de pájaros traslúcidos
el blanco de la nube qué cercano.
Qué cerca la amanecida tan pobre de figuras.
La Nada el Todo qué cercanos.
Qué ajeno a tanta mercancía cenicienta
y a tanta herrumbre de palabras.
Qué querencia al silencioso nombre
solo, lejano.
De Diario y glosa de 15 días de agosto, 1998
Luis Martínez Drake , Catedrático de Filosofía y escritor nació en Madrid en 1934 y desde 1970 ejercía su cátedra en el Instituto Padre Suarez de Granada.
En 1956 recibió el primer accésit del Premio Adonais por su libro La Yerba.
De su obra literaria destaca su poesía, sin olvidar los artículos, críticas de arte y libros de texto.
En los últimos años desarrolló una frenética actividad como pintor, una faceta nueva que surgió en parte por su devoción por el arte plástico y en parte por la necesidad de dejar de fumar. Ni ésta prescripción médica ni la vitalidad que desprende su pintura y su poesía pudieron evitar su muerte el pasado verano. En breve la editorial Trotta publicará parte su obra poética, de la que aquí presentamos una muestra.
Granada Noviembre 1999