Miguel Florián. Habitación 328



Miguel Florián Rábanos González es miembro de la Asociación Andaluza de  Filosofía. Nació en Ocaña (Toledo). Inició estudios de medicina en Madrid, que abandonó por la Filosofía. No ha olvidado que ésta también nació a la forma expresa, muy racionalmente pura, desgranada en versos de estática verdad, en espléndidos hexámetros dactílicos, hace dos mil quinientos, allá en Elea. 


Por eso, Miguel Florián es profesor de Filosofía del Instituto "Murillo" de Sevilla, pero compagina la enseñanza filosófica[1] y la crítica literaria, la traducción de versos franceses y portugueses, con la creación poética original.

 

Ha publicado Los mares, Las memorias  (Madrid, 1992), Anteo (Huelva 1994) y Lluvias (1995, V Premio Nacional de Poesía San Juan de la Cruz), entre otros poemarios y textos de prosa  poética.

 

Al final del primer poema de Lluvias, Miguel Florián nos ofrece esta hermosa, orteguiana y patética descripción de nosotros mismos:

"... Náufragos todos bajo
idéntico aguacero, peregrinos del sueño,
creciendo sobre el pecho del tiempo, sosteniéndonos
sobre la mano incierta de un dios que nos ignora."

Miguel Florián ha sabido enfrentarse con el enigma que formula la Esfinge
a nuestro tiempo: el enigma de la carne, un misterio no inferior al del
espíritu. Une a ello una platónica exaltación de la memoria...

"Con qué certitud, honda, existo. Existo todo entero, contenido en los
costados de mis músculos, esparcido en las márgenes compactas de los
huesos. Alma soy que sobre la piel se extiende, y allí con dichosa
complacencia se reconoce. No como en la imagen simétrica del espejo, sino
alargada en el eco de un mar donde se mece la cadena infinita del recuerdo.
Memoria de miríadas de seres, de todo cuanto se reunió hasta dar en mí.
Memoria dichosa porque permanece, porque le es posible recorrer, en un sólo
instante, axial, el espacio curvado de los siglos. Más allá de mi cuerpo
nada alcanzo.

Hablamos del cuerpo, y nos parece ajeno. Precisamos de otra lengua donde
las palabras rebasen todo atisbo de diferencia. Tan plenamente coincido con
él que puedo justamente repetir, con Merleau-Ponty, soy mi cuerpo." (de
Este es mi cuerpo).

Recientemente, Miguel Florián ha ganado el prestigioso premio de poesía "Gil de Biedma", con su poemario Habitación 328, al que pertenece el siguiente texto, seleccionado para ALFA por él mismo:

La hora mejor

Toda la claridad aquí,
bajo los álamos
en esta hora inmóvil de verano.

Blanca cuando la luz trae el dulzor
profundo de los frutos. Pasan sombras,
también (dentro de mí) pasan los pájaros.
Sobrevuelo el vértigo del alma.
La belleza es estar, y reflejarla.

Aquí no sobra nada (ni la herida
que mancha la orla de la luz), todo
es perfecto y nuevo en este instante.

En la nostalgia de otro corazón
que creeré mío, regresará
la fuente, el ave, la tibieza intacta
de la carne. Este mundo que roza
la garganta, y la esconde en su luz.

Acepta, Miguel, nuestras sinceras felicitaciones, junto al eco de tu maravilloso y sorprendido canto. Animámoste, desde un aquí inespacial, desde un hoy intemporal, a seguir exigiendo "a las palabras la precisión del mar, el rumor de la noche, cuando los cuerpos crecen en la heredad del sueño, y celebran su sombra...".


J. Biedma

 



[1] Es coautor de una Historia de la Filosofía. Selectividad, en editorial Proyecto Sur, de Granada, 1996, junto con nuestros compañeros Emiliano Fernández Rueda (ex vocal de Cádiz y cibermaestro de la página Web de la AAFI), Mª Concepción González, Vicente Orellana y Antonio de la Blanca, junto a otros.