FALSO PROGRESISMO ESCOLAR

 

Sr. Director:

 

Como ciudadano, estoy harto de que los Profesionales de la Política construyan una democracia a su medida, donde la voluntad general –reducida a votos del pueblo- sea mercancía en la lucha por el poder, un pretexto para repartírselo, hasta la próxima cita electoral cuando volverá a ser muy “importante”. Con tal de que el sistema funcione y los políticos puedan volverse “imprescindibles”, como la Banca y las Aseguradoras.

 

Estoy harto de su “habilidad” para extraer del mundo de la vida y de la cultura algunos de los ideales que orientan al hombre de hoy en su búsqueda de sentido, convirtiéndolos en grandes palabras vacías de significado, utilizándolos para justificar y “presentar en sociedad” cualquier politiquilla conveniente –de partido. Estoy harto de sus declaraciones políticas, que ni aclaran, ni explican, ni argumentan, ni enseñan nada, sólo dicen sí, o no, a algo –al “otro” partido, preferiblemente. Titulares; con tal de no quedarse callados.

 

Como enseñante, estoy harto de aparentar que todo va bien, de seguir el juego a los Partidos Políticos: Que mientras no trascienda a los “medios” lo que pasa en la escuela, aquí no pasa nada. Hablan de Fracaso Escolar, que se arregla con más aprobados y más titulados de “eso”. -Pero, ¿saben? -No sé. También hablan -todos ellos, pues siguen la misma lógica, las mismas estrategias aprendidas en la misma “escuela” de la política-, de Calidad de la Enseñanza, buen saco de meter falsos ideales: ¡Ay, si todos los centros de enseñanza secundaria tuvieran “un ordenador, cada dos alumnos”!; si todos los niños estuvieran escolarizados, los mismos años siguiendo el mismo sistema, ¡qué bien!, serían todos Iguales, tendrían Igualdad de Oportunidades; ¡estupendo!, si ponemos por escrito muchas veces, en los preámbulos de las Leyes y en los objetivos curriculares que elaboremos, la necesidad de formar “Ciudadanos Críticos y Autónomos”, los tendremos; y así, sucesivamente.

 

Harto estoy de que la educación sea moneda de cambio, otro medio más para arracimar votos construyendo ilusiones. La Logse, el Decreto de Humanidades, la Loce, la “Relogse”, y las que vengan. Pensábamos que las leyes estaban para solucionar problemas que no se pueden solucionar más que legislando, y no para impedir lo que ellas mismas perseguían, ni tampoco para añadir nuevas disfunciones o conflictos que antes no existían. Entre otras cosas, estoy muy harto de que no se incluya en el Diseño Educativo la experiencia de los que tienen experiencia enseñando, que son, además, los que han de ponerlo en práctica en las aulas. De que parezca que se diseña la educación con el fin de hacer “necesario” un nuevo espacio técnico exclusivo, el de los “teóricos” de la Psicopedagogía.

 

Me sonrío -y muchos conmigo-, del supuesto “Debate previo con la Comunidad Educativa”, en los anteriores Proyectos y con el actual Anteproyecto de Ley de Ordenación Educativa (Relogse, para los amigos). Con tropecientas opiniones espontáneas y “libres” a través de Internet, con no sé cuántas ponencias amontonadas e informes interesados. ¿Estaba presente la totalidad de interlocutores válidos, de actores relevantes? No. ¿Se ha discutido de veras, han aprendido unos de otros? No. ¿Ha habido tiempo suficiente para tamaño debate? No. ¿Se han introducido en el Anteproyecto aspectos no sometidos a debate público? Sí. Otra gran palabra vacía: Participación, de cara a la galería, que se aparente que.

 

Como profesor que trata de enseñar un poco de ética y un poco de filosofía, estoy harto, entonces, de tanto falso progresismo. Todo lo nuevo –mejor, si suena a innovación científico-técnica- es bueno y lo que suene a “viejo” está trasnochado, así que ¡a eliminarlo! La verdadera actitud crítica, en la que abundan Preliminares y Objetivos, es la crítica constante y alerta: Pues tanto en lo nuevo como en lo viejo hay cosas buenas y malas, que hay que aprender a saber discernir. ¿Queremos una generación –y lo que está por venir- de jóvenes que sean presa fácil de los medios Dinero y Poder, buenos clientes y excelentes consumidores? Sea, que es lo que parece que más interesa.

 

Así que no es sólo la Filosofía y la Ética, y su presencia en el currículo, lo que se puede estar yendo a “paseo”, por amor y gracia de este Anteproyecto -si se consuma, que se consumirá-, sino el espíritu filosófico, con su capacidad de reflexión y crítica. La asignatura de ética de 4º de Eso se transmuta -así se antoja: Ahora, pasa a ser “Educación para la Ciudadanía”, una moral, desde la que poder moralizar oficialmente, según conveniencias del momento “político”. La Filosofía, obligatoria para la modalidad “b” de Bachillerato, la modalidad de “ciencias”. Al alumnado de “letras” no le hace falta (!). A los de artes y letras, les hace falta “Ciencias para el Mundo Contemporáneo”. Si es como se anuncia, ni al alumnado de ciencias le hace falta una visión histórica y crítica de la ciencia, ni al alumnado de artes y letras, una reflexión filosófica sobre los presupuestos del mundo en que vivimos. Seguramente, esto formará parte de su naturaleza de alumnos que han elegido bachillerato de artes o de letras.

 

Estoy harto ... , pero no cansado.

 

Firmado, Antonio Sánchez Millán,

profesor de Enseñanza Secundaria y Bachillerato

Vélez-Málaga.